Peronismo y kirchnerismo

 

Juan Domingo Perón es el hombre más influyente de la historia argentina. Produjo una revolución impresionante durante  sus gobiernos, y aun  cuando fue derrocado, nunca dejó de ser el político más importante del país. Fue en ese momento donde  logró que dos extremos se disputen el significante vacío que dejó su exilio, y como ningún otro conductor, consiguió mantenerlos bajo su paraguas hasta el día de su regreso.

Quizás es ahí cuando aparecen las grandes sombras del General, en 18 años muchísimos hombres y mujeres dieron su vida por su retorno y pusieron en disputa el significado de “peronismo”. De un lado la burocracia sindical, los que con el General de vuelta sentían que el horror del comunismo no llegaría a consolidarse en el país, los que apuntaban con el dedo y los que querían medidas reformistas que no molesten al establishment. Del otro lado quienes descubrieron el peronismo más recientemente, y vieron en él algo que no habían encontrado en ningún otro movimiento político: el amor de los sectores populares. Claro que también entendían que ese amor estaba  fundamentado en los derechos adquiridos durante su presidencia, pero lo que más entusiasmaba a estos sectores, era que en él veían un puente para llegar a la fase superior del peronismo: el socialismo.

El péndulo que tan bien utilizó en su exilio no pudo seguir funcionando cuando se radicó nuevamente en Argentina. Su elección pronto quedó claro al elegir a sus laderos. Perón  se inclinó por la derecha peronista, que lamentablemente no era una derecha light, sino una muy heavy.

Con la muerte del líder la cosa empeoró, porque si bien una gran parte había roto relaciones con el viejo, la gran mayoría d esos jóvenes no renunciaba a copar de sentido  el significante de  “peronismo”, y la derecha que había legitimado Perón profundizó su cacería con el fin de que nadie ponga en duda el significado. En fin, la idea de este texto no es contar la historia, que es muy larga y compleja, sino solo apoyarse en algunos datos históricos para explicar mejor la idea de la nota.

En el 2020 todavía el significante de “peronismo” sigue vacío. La disputa entre ala izquierda y ala derecha sigue vigente, claro que en  términos totalmente diferentes. Entonces es importante vislumbrar como se van moviendo las fichas de acá en más, y para ello hay que dar una mirada a la historia. Ahí se ve que siempre hubo dos fuerzas que disputaron el poder: las del campo popular y las conservadoras.

1-Cuando se unen las dos facciones, como paso en las últimas elecciones, gana siempre la disputa electoral, pero después aparece el interrogante sobre si a la hora de ejecutar el plan de gobierno realmente representará al campo popular (entendido por justicia social, distribución de la riqueza, reivindicación de derechos, etc). Entonces se da una lucha que derivará, más lento o más rápido, en que una facción terminará corriéndose del escenario.

2-La segunda alternativa que aparece es cuando las fuerzas del campo popular emergen con fuerza luego de alguna crisis que lleva a que se radicalicen las demandas de los sectores populares, y sin lugar para el ala derecha del peronismo, que busca nuevos sellos y caras para meterse, logran la victoria. El problema radica aquí que esa gran fuerza del peronismo de derecha se hace carne con la oligarquía y se convierten en un adversario muy poderoso que limita, fuertemente, el poder de transformación del Gobierno.

3-Y la tercera alternativa es cuando el ala derecha encuentra un dirigente que acumula de todos lados, desde lo discursivo convoca a todos los sectores pero en la práctica responde solo al sector conservador. Entonces el ala izquierda se convierte en un sector marginal y la derecha gana la hegemonía cultural, que es la madre de todas las batallas. Allí ocurren las mayores tragedias para el pueblo, porque logran sostenerse un tiempo largo y además hacen cenizas a su enemigo, quien tardará bastante hasta recuperarse.

Por eso Perón es el hombre más importante de la historia, porque sigue determinando las victorias y las derrotas, porque lo usan por derecha o por izquierda, porque son peronistas los más antiperonistas y también los más adoctrinados.

Aquí  es donde el autor se permite algunas preguntas que lleven al lector mas alla de lo obvio, del confort de sus creencias atravesadas a traves de los años:

¿No será hora de dejar de lado el sello, el escudo, y dejar de hablar en el nombre de las personas para empezar a hablar de las ideas, de construir algo nuevo,  distinto, novedoso,  un nuevo significante?¿ Eso no hará una clase política más libre, menos contaminada con menos clichés y más ideas propias?

En la actualidad el kirchnerismo funciona como una grieta dentro del peronismo, dentro de él se concentra el campo popular. Y en frente  y en el antikirchnerismo, el neoliberalismo y derecha  rancia. Allí hay un significante con un significado muy claro, que incluye las banderas del peronismo del 46 y que  es permeable a agregar diversas demandas que vayan surgiendo, de ese lado de la frontera,  acordes a los tiempos venideros. También tiene un núcleo duro como ningún otro movimiento.

En Venezuela hubo un Socialismo del Siglo 21, en Bolivia también, en España emergió Podemos. Más allá de la actualidad de cada uno de los procesos, hubo lugar para ellos porque hubo una decisión de avanzar, de dejar nacer lo nuevo. Después puede pasar que la oleada conservadora golpea fuerte y les toca ganar a ellos, pero ya los movimientos populares dejaron cimientos, y en el momento que se está afuera tienen que prepararse para cuando la nueva oleada los lleve nuevamente al poder. Entre el 2003 y el 2015 se hicieron bases sólidas que el macrismo no pudo romper, entonces quizás haya que aprovecharlas.

Por Hugo Mitetiero