A 5 años del Gatillo Fácil contra Patito y Rodrigo en Catonas

 

 

El viernes 17 de febrero de 2017 a las 20:30hs, en el barrio de Catonas, Moreno, el Oficial Esteban Nahuel Quintana Almiron, quien en ese momento se encontraba fuera de servicio y vestido de civil,  disparó sobre los cuerpos de Patricio Cannepa y Rodrigo Ochiuzzi, de 18 y 16 años  respectivamente. Ambos eran del barrio donde se produjo el hecho.

Las 10 vainas disparadas por el oficial de la policía bonaerense provocaron que Patricio, conocido como “patito”, falleciera luego de agonizar durante unos días en el Hospital Luciano y Mariano de la Vega, el 21 de marzo de 2017, y que Rodrigo quedara en silla de ruedas como consecuencia de una hemiplejía producto de los 2 balazos recibidos.

Este hecho de Gatillo Fácil y Violencia Institucional, fue recordado el jueves pasado por familiares, amigos y representantes de la Secretaría de Derechos humanos de la Nación, quienes colocaron un monolito en la plazoleta de Catonas. En la actividad estuvieron presentes la hija de Patricio, quien ahora tiene 6 años, y el padre Sergio Cannepa.

A cinco años del hecho, el policía permanece en libertad a la espera de que el Tribunal en lo Criminal  número 1 de Mercedes, empiece el juicio oral.

Las acusaciones y defensa judicial de Quintana, respecto a que disparó porque los jóvenes estaban armados y le quisieron robar, nunca pudieron ser demostradas, por el contrario, si se comprobó que todo los disparos fueron realizados por detrás de las víctimas.

La ráfaga de balas se produjeron cuando ,»Patito» y Rodrigo, iban en una motocicleta y pararon en el semáforo que da entrada a los monoblocks de Catonas. En ese momento, Quintana, se bajó de su moto y empezó a disparar desde atrás hasta que ambos cayeron y quedaron inconscientes.

La violencia institucional continúo, aún con ellos agonizando en el nosocomio, ya que permanecieron durante unos días esposados en las camillas. Solo cuando intervino el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), se logró que los traten con dignidad y se los liberó de las esposas.

Desde la Secretaría de Derechos humanos de la Nación, siguen acompañando el caso y a los familiares de las víctimas para lograr justicia. Mientras tanto, un pibe se quedó sin vida, dos familias destrozadas y a otro joven le arruinaron el futuro. Por eso es importante visibilizar estos casos, así como el de Lucas González, porque nunca más deben matar a un pibe. Nunca más puede haber persecución por portación de rostro o barrio. Nunca más Gatillo Fácil.