Corrientes en llamas, el cambio climático sigue lastimando

En pocas semanas, desde el inicio de este año hasta ahora, los incendios ya destruyeron cerca de 600.000 hectáreas de los 9 millones totales que tiene de superficie la provincia de Corrientes (el 7% de su territorio), un número que crece a razón de 20.000 hectáreas más por día “en una tendencia lineal y positiva que se incrementa”, según detalló el ingeniero agrónomo Ditmar Kurtz, del INTA.

Las quemas, que comenzaron en el centro de la provincia y siguieron en el norte, han afectado porciones importantes del centro norte (San Miguel e Ituzaingó) y del centro sur (Concepción) de los Esteros del Iberá (en guaraní, “aguas que brillan”), un gigantesco macroecosistema de unos 12.000 kilómetros cuadrados que alberga humedales únicos por su altísimo grado de biodiversidad.

“Ya se ha perdido muchísima fauna porque no tienen sitio de escape, todavía no podemos dimensionar esto, pero es algo nunca visto”, alertó Cristian Piriz, de la organización socioambiental Guardianes del Iberá. Los Esteros del Iberá albergan especies como el yacaré y osos hormigueros y otras amenazadas como el aguará guazú, el lobito de río, el venado de las Pampas y el ciervo de los pantanos.

Sebastián di Martino, director de conservación de Rewilding, agregó que “los pastizales dependen de que se produzcan fuegos cada tanto para subsistir”, pero que eso no es lo que está pasando esta temporada ya que los incendios “se están produciendo todos muy de golpe”. “El problema es el cambio climático que genera estos eventos extremos y vuelve todo desproporcionado”, apuntó.

“El cambio climático potencia los eventos extremos como el aumento de las temperaturas y los cambios en los regímenes de las lluvias. Esto, sumado a la evidencia sobre los servicios ecosistémicos que nos brindan los humedales, debería conducir a una mayor planificación y gestión por parte del Estado, lo cual no está ocurriendo”, señaló el experto en gestión ambiental y miembro de la Red Nacional de Humedales (Renahu) Emilio Spataro.

Otro aspecto trascendental es el de los cambios en los usos de la tierra relacionados con diferentes sectores , los cuales inciden en el desarrollo de los incendios. Así lo explicó Spataro, para quien si bien estas quemas son un evento extremo ,“se podían prever” porque hay monitoreos y herramientas tecnológicas para eso. “Esto no toma por sorpresa a nadie, cuando se llega a tanta pérdida de ambientes y de bienes materiales es por falta de gestión estatal, y dentro de eso hay un componente que es el no ordenamiento del territorio”.

Esto incluye los monocultivos forestales de una o dos especies (eucaliptos o pinos) en grandes conglomerados que reemplazaron a las lagunas, los esteros y los bañados. “Las plantaciones forestales reemplazaron a los humedales y ahora tenemos biomasa concentrada que, en condiciones de sequía, hace que haya muchísimo más combustible disponible. Esto no debería ocurrir”.

La frontera forestal está al lado de la reserva ya y fue avanzando eliminando muchos espacios y cuerpos de agua que hubieran ayudado a mitigar la sequía, porque además esos cultivos absorben un montón de agua”, aagregó

La falta de respuesta del Estado provincial y nacional son alarmantes. Inconcebible que aún no se haya desarrollado o adquirido tecnología capaz de solucionar de forma más rápida y eficiente estos acontecimientos.

Es inconcebible que todavía no se haya sancionado una ley de Humedales, que casualmente en el Congreso de la Nación, los representantes de Corrientes son fervientemente opositores a ella.

Es imperdonable que todavía sigamos queriendo jugar a ser «La naturaleza» modificando los ecosistemas y pretendiendo que todo va a estar bien.

Es incomprensible que aún haya gente que  niegue el cambio climático y la necesidad de tomar medidas urgentes.