Cristina, el trabajo, tercerización y capitalismo

Pasaron varios días desde que Cristina, en su extenso discurso en Avellaneda, removió el avispero de la política nacional. A esta altura no debe quedar dudas de que, si no es ella, no hay otra figura que pueda poner en discusión temas tan importantes durante horas y horas.
CFK sigue siendo la política más importante del país, la que más caudal electoral tiene y la mejor formada, por un campo de distancia. Ahora bien, dicho esto, no quiere decir que siempre esté acertada ni que se le aplauda todo. Pero, para ser justos, no tiene el mismo peso la crítica constructiva de quienes mantuvieron una línea de acción coherente en los últimos años, que, la destructiva de los que son socios del Gobierno de turno y utilizan los recursos del Estado para aprovecharse de los más humildes.
Siendo claros, no sé puede dar entidad a lo que puedan decir los dirigentes del Movimiento Evita cómo Emilio Pérsico, Navarro y Mariel Fernández, o los de la CTEP, Esteban Castro y Juan Grabois.
Ellxs eligen, para construir su política y adquirir poder, exprimir al máximo los recursos del Estado y manejarlo de tal forma que, aunque promueven una economía Popular que no tiene patronal, se comportan como patrones.
Deciden quien recibe los beneficios económicos, los recursos materiales y les retienen un porcentaje para financiar su estructura. Curiosamente, reniegan de las lógicas del sistema capitalista, pero se manejan según ellas. Si los pobres que dependen de ellos, se portan bien son premiados pero,  si un día no quieren ir a una movilización o no le pintaron la pared de su local o casa, son castigados con la baja del Programa. Total, saben que hay miles esperando para entrar y que desde el Estado nadie les controlará.
Lo mencionado en el párrafo anterior puede sonar fuerte, pero gracias a Cristina, que lo puso en la tapa de los diarios, fueron miles los damnificados que se animaron a denunciar y ratificar los abusos de muchas organizaciones sociales.
Sobre este tema no hay nada que reprochar a la Vicepresidenta. Sí, es chocante su constante defensa al sistema capitalista, al cual atribuye la cualidad de eficiente. Es chocante porque no hay eficiencia en un sistema que promueve una desigualdad social cada vez mayor, que depreda los recursos naturales pensando que son infinitos, que contribuye, a cada segundo, con la destrucción del planeta, que desaparece fauna y flora por doquier. Un sistema que promueve la cultura del individualismo, de los superficial, de lo efímero.
Respecto a su frase de que, el peronismo es trabajo, hay que señalar que si bien no hay dudas de que una de las esencias es esa, ya no se puede volver a pensar en el Pleno Empleo tal como en los años 50. Hoy es con Economía popular, con Economía Social y contemplando la gran diferencia cultural que existe entre el ayer y hoy, de ese sujeto social denominado trabajador.