En Colombia le dicen No al Fracking

Gustavo Petro, el reciente electo Presidente en Colombia aseguró que en su país se terminará con el Fracking. Atendiendo la grave situación en que se encuentra el planeta, y comprendiendo la importancia de que se tomen medidas urgente para cuidar el ambiente y mitigar el calentamiento global; el presidente colombiano junto a su compañera de fórmula Francia Márquez Mina decidieron dar por finalizada esa práctica tan danina con el ambiente.

Cabe destacar que está decisión generó un una gran polémica en el país, es que los grupos económicos, junto a algunos alcaldes y políticos, salieron a cuestionar la decisión, ya que  con el fin de está actividad se dejarán de percibir una gran cantidad de dólares.

La fracturación hidráulica, o fracking, es una técnica para extraer combustibles fósiles del subsuelo mediante el empleo de agua a presión. Los combustibles convencionales, como el petróleo o el gas natural, no son renovables, por lo que sus yacimientos se agotan. A medida que se reducen las reservas de estos combustibles en las capas más superficiales de la corteza terrestre, se ha hecho necesario buscar nuevos yacimientos a mayor profundidad. El problema de estas reservas es que no se extraen con facilidad: están atrapadas entre capas de roca de difícil acceso y sus condiciones los hacen combustibles no convencionales, en general muy viscosos y que por tanto no fluyen con normalidad.

Esta técnica parte de la perforación de un pozo vertical hasta alcanzar la formación que contiene gas o petróleo. Seguidamente, se realizan una serie de perforaciones horizontales  que pueden extenderse por varios kilómetros en diversas direcciones. A través de estos pozos horizontales se fractura la roca con la inyección de una mezcla de agua, arena y sustancias químicas a elevada presión que fuerza el flujo y salida de los hidrocarburos de los poros. Pero este flujo disminuye muy pronto, por lo cual es necesario perforar nuevos pozos para mantener la producción de los yacimientos. Por este motivo, la fracturación hidráulica conlleva la ocupación de vastas extensiones de territorio.

Consecuencias del Fracking:

Emisión de gases y su contribución al calentamiento global:

90% de las emisiones en el proceso de obtención del gas es metano (CH4), aunque también se emite dióxido de azufre (SO2), óxido de nitrógeno (NO) y compuestos orgánicos volátiles. Aunque la quema del gas natural emite menos dióxido de carbono (CO2) que otros hidrocarburos, el proceso completo de su explotación contribuye en mayor medida a la aceleración del cambio climático debido a las fugas de metano producidas durante su extracción. Estas emisiones pueden alcanzar 8% de la producción total de un pozo, es decir, 30% más que en los proyectos de gas convencionales. El metano es un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento 86 veces superior al CO2 en el corto plazo, por lo que en 20 años el impacto de la extracción de gas de lutitas sobre el cambio climático puede superar en 20% el del carbón.

Disminución de disponibilidad del agua:

La fracturación de un solo pozo requiere entre 9 y 29 millones de litros de agua.

Contaminación de las fuentes de agua:

Se han identificado 750 tipos diferentes de productos químicos en los fluidos de fracturación analizados, entre ellos sustancias de gran toxicidad como el metanol, benceno, tolueno, etilbenceno y xileno. Además, el agua de desecho conocida como agua de retorno no sólo contiene los químicos y la arena que originalmente se introdujeron, sino también metales pesados, hidrocarburos e incluso materiales radioactivos, como el radón, que se encuentran en el subsuelo. A la fecha, no existe tratamiento efectivo para la misma, dejando el agua inutilizable para otros usos y fuera del ciclo hidrológico. Para su manejo se busca aislarla e injectarla en pozos letrina, pero no es una solución ya que se ha comprobado que estos pozos filtran y se han contaminado acuíferos enteros (ej.California, EEUU).

Impactos sobre la salud:

Los expertos señalan que al menos 25% de las sustancias utilizadas en las distintas mezclas de perforación pueden causar cáncer y mutaciones, 37% afectar al sistema endocrino, 40% provocar alergias y 50% dañar el sistema nervioso. Los pozos de agua potable que abastecen a la población situados en cercanías de las zonas donde se aplica la fracturación hidráulica tienen altos niveles de metano y sustancias cancerígenas y neurotóxicas. Por otro lado, la población que habita cerca de los pozos tiene 66% de probabilidad de padecer cáncer asociado a la contaminación atmosférica. Igualmente, la toxicidad y los riesgos de accidentes asociados a esta actividad repercute en la salud y la vida de las y los trabajadores de la industria.