Las banderas, la militancia y la jerarquía

De que hablamos cuándo decimos que es el momento de recuperar nuestras banderas? Que queremos decir? Nos referimos a volver en un viaje de tiempo imaginario a aquellas épocas donde esas banderas se plantaron? Y una vez arrancadas de esa raíz traerlas y colocarlas en nuestro tiempo?

Qué extraño, juraría que el mundo cambió tanto que si algunos del siglo pasado hubieran viajado al futuro y caían en una manifestación feminista no entendería de que planeta es, o tal vez con solo ver a los adolescentes pensaría que se equivocó de galaxia, o imagínate si le dijeran que hoy se trabaja y estudia desde casa y con un teléfono…

El otro día leí por ahí que la jerarquía no es constante, sino circunstancial, era un artículo referido al fútbol. Primero me pareció una boludez, pero luego lo empecé a pensar en otros ámbitos además del futbolístico, y no me pareció mal, quizás hasta tenga cierta lógica. Sin embargo, uno ve que en la política hay esa costumbre de recurrir siempre al mismo libreto, y para peor a los mismos intérpretes. Estos hombres ( porque casi siempre son varones), creen y les hacen creer a sus pares , que desde el lugar que sea su voz siempre será interesante.

La jerarquía debe ser puesta a prueba todo el tiempo, el que fue bueno una vez no lo va a ser siempre, no hay nada que garantice la calidad. Así como también es una ilusión eso de que la juventud es maravillosa solo por ser juventud, los jóvenes también deben renovar su jerarquía constantemente. El problema es que muchas veces se prefiere ir a lo más seguro, y para una tradición política es mucho más confiable ir a construir con alguien que ya vivió muchos años que con otros que solo han recorrido una pequeña parte. No importa que quizás haya más jerarquía en esas cabezas inquietas, que tal vez cometan el pecado de cuestionar en una tradición muy acostumbrada a acatar.

Pero tanto los jerarcas como las banderas van de la mano y hacen bien el trabajo, hoy uno se encuentra con jóvenes estudiosos que reivindican  tomar esas banderas y hablan de volver al siglo pasado con la certeza de que ahí vamos a encontrar la felicidad. Increíble, por eso no tiene que ver la edad ni tampoco el leer mucho, sino más bien  entender  leer y comprender, más que leer y hablar.

Cómo consecuencia, tanto los jóvenes, como los de edad intermedia y los más grandes deben jerarquizarse todo el tiempo si es que realmente quieren ser distintos, sino solo serán un ladrillo más en la pared. Deben tener la apertura suficiente para entender que todo muta, así como  las cepas del Covid una vez que se acostumbran al cuerpo empiezan a mutar como forma de supervivencia; la política debería hacer lo mismo, si no el único camino posible es el de la degradación de la misma, la perdida de confianza del pueblo en ella y la intromisión de los empresarios devenidos en dirigentes.