Los contrastes en épocas de crisis

Los días pasan de largo y nada cambia, o por lo contrario, todo puede cambiar, el orden social establecido, tambalea por diversos factores, crisis económica, sanitaria, cultural, social. Lo imprevisible irrumpe en el presente, y como tanta otras veces el mundo entra en un dilema, que supone que el desenlace puede ser muy angustiante para algunos y tan esperanzador para otro tanto.

Un nuevo paradigma  golpea nuestra nuca y provoca realineamientos inesperados en todos los órdenes de la vida. Es el tiempo de crisis. Fenómenos de larga y lenta gestación salen a la superficie y detonan la realidad que conocemos en mil fragmentos. Rompiendo la eternidad de lo normal, nos obliga a acuitar sin marcos de referencia. Esto está ocurriendo en tiempos de coronavirus (covid 19).

Nuestro país está en cuarentena, y a pesar de los avivados que nunca faltan, los  esfuerzos son inmensos, es aceptado por la mayoría de la sociedad que por primera vez participa, demostrando sentido de solidaridad social, que se  valora profundamente. El gobierno nacional ha concentrado todo su esfuerzo en enfrentar la emergencia sanitaria y alimentaria, adoptando múltiples medidas destinadas  fortalecer al sistema de salud diezmado por el macrismo, y a poner dinero en el bolsillo de los sectores más vulnerables.

Lo que hemos visualizado y percibido en estos días de cuarentena es justamente, las diversas miradas que se han puesto sobre esta problemática, que indudablemente va a irrumpir el orden social conocido. Ejemplificador es el accionar del ejecutivo nacional, a diferencia de lo que sucede en nuestro distrito (Moreno), que mas allá de contar con una gran cantidad de infectados en la provincia de Buenos Aires, y el problema no es cuantitativo, sino mas bien es una cuestión cualitativa con las medidas adoptadas por el ejecutivo local, que no cobija a la totalidad de los ciudadanos.

Las medidas sanitarias, educativas y alimentarias que no fueron tomadas por el gobierno local, provocan la desidia de nuestro distrito. Los alimentos llegan a cuentagotas a las escuelas, los comedores y merenderos que asisten a las familias de los barrios no tienen recursos para dar ese refuerzo que necesitan los pibes y es un respiro para los padres; Moreno es un distrito de trabajadores y hoy no pueden cumplir con su rol más dignos para los hombres.

Lo que vemos es que a pesar de los esfuerzos del gobierno nacional, no hay una mirada estratégica para abordar y prevenir más contagios de nuestra población, que no solo corre con los miedos al contagio, sino que más miedo les da  no tener los recursos para darles la alimentación indispensable a sus hijos. El gobierno local no ha encontrado todavía la forma de contener la situación social, que atormenta a los barrios y  tampoco ha podido encontrar una estrategia que cobije a la totalidad de los vecinos. Y lo que sabemos, claramente, es que esta situación la resolvemos de manera colectiva, como la plantea el Presidente de la Nación, y si es cierto que volvimos para ser mejores es momento de demostrarlo, todos juntos; codo a codo.

Por Roque Ortiz