No nos callamos más

En la semana en donde se cumplieron 5 años del Ni Una Menos, Ofelia Fernández , legisladora porteña sufrió una amenaza vía Twitter de los más repudiable.
La piba molesta bastante! cada vez que sale a decir algo, abundan lxs expertxs de la vida que inundan las redes sociales con innumerables barbaridades.
Frases retrógradas y trilladas sin ninguna perspectiva de derechos, ya no es solo decir que falta perspectiva de géneros! Son palabras violentas cuyo único fin es faltar el respeto. Palabras que pretenden callar voces fuertes y escuchadas por miles de pibxs. Palabras que quieren instalar miedo, pero que lejos de eso solo alimentan las redes feministas que cada día se vuelven más fuertes.
Esas mismas palabras violentas, el mismo 3 de junio, si si aunque parece mentira, salieron de la boca del Fiscal Rivarola quien decidió realizar un juicio abreviado minimizando la violación grupal de una chica de 16 años al calificar y referirse al aberrante hecho como un “abuso simple” porque se trató de un “desahogo sexual”.
Es impensado que todavía se sigan utilizando términos que solo dan cuenta de una (in)justicia patriarcal sin perspectiva de género y de las niñeces. Impensado pero real, tan real como los libros y manuales que muchísimxs estudiantes siguen utilizando como lecturas obligatorias para convertirse en abogadxs.
También el mismo 3 de junio la Violencia machista asesinó en Jujuy a Rocio Fernández . Rocío era comunicadora social y militante feminista. Rocío decía que faltaban refugios, lugares, herramientas, para que dejemos que gritar nombres y exigir que vivas y libres nos queremos. Es que estar vivas es un derecho, andar sin miedo también.
También el 3 de junio una mujer fue prendida fuego por su ex pareja con el 70% de su cuerpo quemado. Érica Olguín sigue peleando por su vida en la terapia intensiva del Hospital Gamen de Villa Gobernador Gálvez.
Y seguramente durante esta semana miles de mujeres siguen siendo violentadas por un sistema patriarcal. Un sistema lleno de complicidades e hipocresías. Un sistema tan profundamente arraigado a nosotrxs que nos sigue oprimiendo, pero que gracias las redes feministas somos cada vez más las que decidimos no callarnos más y seguir luchando para que no haga falta exigir que vivas y libres nos queremos.