Hablemos de esclavitud

 

La realidad argentina no deja de asombrarnos. A lo que sucede en forma diaria con VICENTIN y las manifestaciones públicas contra  su intervención, se agregó un episodio digno de la lucha contra la esclavitud en Estados Unidas, del siglo pasado, como lo hubiera mostrado la serie RAICES  treinta años atrás.

¿Cómo explicar, si no es con esos antecedentes, lo ocurrido recientemente en el hipódromo de Palermo?

¿Que fue lo que ocurrió? Trataremos de  explicarlo en forma sucinta:

-El Presidente de la empresa que explota el Hipódromo de Palermo, FEDERICO DE ACHAVAL, les dio permiso, después de 90 días a  500 trabajadores  del turf que se hallaban poco menos que esclavizados.

-Luego de decretado el aislamiento, las autoridades del recinto hípico ordenaron cerrar las puertas y mantuvieron durante 90 días  a los empleados  de los studs en condiciones muy similares a la esclavitud:

-No podían salir a la calle

-Dormían en el piso

-Para alimentarse dependían de  algunos patrones o debían pedir a compañeros que les hicieran las compras.

-Caños de desague tapados, se junta agua de las cloacas y tienen que andar con botas.

-Los baños son inmundos. Las duchas no tienen agua caliente.

-Los elementos de limpieza sin mínimos.

-Trabajan de lunes a lunes. Horarios de 5 horas de la mañana a 18 horas.

-Cobran  alrededor de $9.000.- por mes

-El que sale sin permiso, no puede volver a ingresar, se queda sin trabajo.

-La empresa administradora cerró las puertas con llave para evitar las salidas. ¿Motivo? Muchos de los trabajadores viven en el barrio MUGICA, (ex villa 31), y tenían miedo a un contagio de Corona Virus, por lo que les impedían salir.

 

Quedó claro que el problema no era de los patrones, sino de la empresa administradora del hipódromo. Recién   a comienzos de la semana del 15/06 una vez estallado el tema en los medios,  permitieron salida de los peones por primera vez, o sea les permitieron volver a vivir  aunque lejos de las mejores condiciones económicas.

¿No es esto una nueva forma de esclavitud en 2020?

Pongamos atención en el apellido mencionado al comienzo de la nota. No es casualidad que sea ACHAVAL. Forma parte de la más rancia oligarquía argentina. La que sigue teniendo  amplios espacios de poder en Argentina, la que establece las condiciones laborales y políticas en vastas regiones de nuestro país, sobre todo en el interior. Lo que estamos viviendo con VICENTIN lo prueba. ¿Cómo es posible que  haya gente que se manifieste a favor de una empresa que estafó a sus trabajadores en primer lugar, a los cooperativistas que le confiaron sus productos en segundo lugar y a todos los argentinos al recibir créditos de la banca pública, que sabían, no iban a devolver. Y todo esto sin hablar  de los movimientos económicos fraudulentos que hicieron y que la justicia está investigando, como usar  paraísos fiscales para sus cuentas bancarias, o canalizar las exportaciones de cereales vía empresas  en Paraguay y Uruguay. No olvidemos que como una clara  muestra de superioridad de clases, el CEO de esta firma se mostraba  primero conduciendo un yate en plena cuarentena y luego paseando manejando un Mercedes cuando se mantenía la misma situación.

Por eso, la mención al apellido  ACHAVAL. Esta situación del hipódromo muestra una realidad que no ha cambiado en gran parte de la Argentina, que se ve mucho por ejemplo en sectores agropecuarios donde se hace una explotación de los trabajadores rurales, por ejemplo.

¿Llegará el momento en que digamos  BASTA a esa explotación?

Por lo pronto los hechos demuestran que estamos muy lejos de hacerlo, y que día a día TROPEZAMOS OTRA VEZ CON LA MISMA PIEDRA y es esa rancia oligarquía la que impone condiciones.

Por Roberto Mitetiero