Si Evita las viera…

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Hoy se cumplen 70 años del paso a la inmortalidad de Eva Duarte. “Evita”, “la abanderada de los humildes”, “la jefa espiritual”, “la descamisada”, “la capitana”.
Evita dejo su huella en todos, todas y todes. Logró interpelar a una estructura arcaica, androcéntrica y patriarcal. Desde su lugar supo incomodar a sabiendas de las molestias que generaba “que salga una mujer a decirles cuatro verdades”, que fueron mucho más que cuatro.
Nunca se definió como feminista, pero tuvo un rol fundamental en la promoción de la participación política de las mujeres y transformó necesidades en derechos. Así, en 1947 impulsó y consiguió la sanción de la Ley de sufragio femenino, concretando el reclamo histórico que compañeras referentes de la lucha como Alfonsina Storni, Elvira Rawson, Julieta Lanteri y Alicia Moreau de Justo, venían exigiendo.
Con el impulso de Eva, quedó plasmado el artículo 39 de la Constitución de 1949 que promovía la igualdad jurídica de los cónyuges y la patria potestad compartida.
En el mismo año y con otras compañeras fundó el Partido Peronista Femenino, con el que, junto a las delegadas, recorrieron cada una de las provincias para registrar y afiliar mujeres al padrón. El PPF consiguió que el 33% de los cargos obtenidos por el peronismo y en las elecciones de 1951, 109 mujeres ocuparon cargos legislativos. Cabe destacar que fueron las únicas legisladoras electas, ya que la Unión Cívica Radical, no llevó mujeres en sus listas.
En “La razón de mi vida”, Evita advirtió sobre la explotación del trabajo doméstico, y si bien sostenía que era el destino de las mujeres, también afirmaba que “Nadie dirá que no es justo que paguemos un trabajo que, aunque no se vea, requiere cada día el esfuerzo de millones y millones de mujeres cuyo tiempo, cuya vida se gasta en esa monótona y pesada tarea de limpiar la casa, cuidar la ropa, servir la mesa, criar los hijos”.
“Todo eso –así lo hemos aprendido de chicas- pertenece a la esfera del amor… ¡y lo malo es que el amor muchas veces desaparece pronto del hogar y todo pasa a ser trabajo, obligaciones sin ningún derecho. ¡Servicio gratuito a cambio de dolor y sacrificios!”
Problematizó sobre la necesidad de la autonomía económica de las mujeres sosteniendo que “La madre de familia está al margen de todas las previsiones. Es el único trabajador del mundo que no conoce salario, ni garantía de respeto, ni límite de jornadas, ni domingo, ni vacaciones, ni descanso alguno, ni indemnización por despido, ni huelgas de ninguna clase”.
Eva Perón fue decisiva, construyó y disputó poder para ella y sus compañeras. Quizás por eso muchas veces se insistió en construir su figura desde una imagen conservadora y patriarcal: La “Santa Evita” pero no la Evita política y dirigente.
Tal vez por eso, la experiencia de la organización colectiva de las mujeres durante el primer peronismo ha quedado invisibilizada de la narrativa histórica. O acaso en la memoria popular, registramos los nombres de las primeras legisladoras?
Sabemos que a la historia narrada le falta lectura en clave de genero, pero también la falta en los debates actuales sobre las estructuras partidarias y su conformación.
Me pregunto: que diría la Evita disruptiva de los muchos homenajes que se hacen en su nombre pero que solo son para unas pocas funcionarias? Qué diría de la gran convocatoria de la “rama femenina” del PJ” que se realizó en marzo de este año pero quedo en una foto de unas pocas. ¿Estaría conforme con ser solo una “rama femenina”? O pensaría que esa propuesta está muy por debajo del piso que consiguió con el PPF hace 73 años.
Si Evita las viera, estaría cuestionando la comodidad a la que se acostumbraron muchas compañeras que hoy permiten y reproducen el ejercicio de un poder patriarca en manos de unos pocos.

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