Volver a la normalidad

La vida de los seres humanos ha sido alterada indudablemente, la normalidad  está atravesada por una pandemia que se extiende y nadie sabe con exactitud  hasta cuando nos tendrá en vilo. Muchas especulaciones, pero pocas certezas.

Esta situación no deja ajeno a nuestro país, que si bien sigue con una medida un tanto cuestionada,  más que nada por un sector de la sociedad, que justamente piden volver a la normalidad,  endureció las medidas preventivas de aislamiento.

En estas últimas semanas hemos visto a cientos de argentinos pidiendo retornar a la vida rutinaria, dejando atrás el aislamiento social y preventivo obligatorio impuesto por el gobierno nacional, lo que podemos decir  que  es bastante controversial, porque en todo caso  nos tendremos que preguntar a que normalidad se refieren?? Cuál es la argentina que tanto extrañan?

Sera que esa normalidad que piden a gritos estos argentinos es: la de la  Argentina del  35.5% de pobreza que teníamos antes de la pandemia, la que tiene a más 16 millones de argentinos sumidos bajo la línea de pobreza, la misma del  9.8 de desocupación, lamentablemente estos números  siguen en alza,  donde vemos que casi el 50%  del trabajo es  informal, un claro ejemplo fue la primera inscripción al IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) que el gobierno aspiraba a tener 2.500.000  personas que aspiren a percibir este paliativo y se encontraron con más de 9.000.000 de personas con ansias de ser favorecidas, esa es la realidad a la que se refiere? o el de la destrucción del aparato productivo, que vio el cierre de miles de pymes. Vivíamos en un país que solo privilegió la economía de unos pocos en detrimento de las mayorías.

¿Son estos mismos los que tiene como objetivo el desarrollo individual por encima de los colectivos?  Que el único progreso al que aspiran es al personal,  que solo se movilizan por lo que les compete a ellos solamente… Son los mismo que piden dividas al Estado para afrontar esta crisis, son los mismo que critican los programas sociales que actúan como paliativos, para aquellos que realmente no tienen nada, son estos mismo que piden a favor de los argentinos, los que justo antes que su amigo presidente deje el gobierno el 10 de diciembre fugaron todos sus capitales al exterior.

Son los que dicen que el Estado no tiene injerencia en lo privado y luego le piden salvatajes, son los que defienden a Vicentin, que tiene una deuda  que asciende a  1.350 millones de dólares. Cuando la vida cotidiana de la mayoría de los argentinos es la de poder conseguir un plato de comida para llevar a sus hogares, cuando hoy la realidad de muchos es ir a una olla popular para que sus hijos puedan acceder a un derecho fundamental e inalienable.

Por eso la pregunta en cuestión es: ¿queremos volver a esa normalidad? ¿La de opulencia y privilegio de unos pocos o la de necesidades de las mayorías’ Por eso mejor quédate en casa y esperemos que el gobierno nacional tenga la sabiduría para no tener que volver nunca más a la normalidad.

Por Roque Ortiz